Política

EL CÍRCULO ROJO

Macri y el G20: poco y nada que festejar

La algarabía de los medios oficialistas por el supuesto éxito de la cumbre en Buenos Aires y lo que dejó el G20 fueron analizados por Fernando Rosso en el editorial de El Círculo Rojo, programa de La Izquierda Diario que se emite todos los domingos de 22 a 24 hs por Radio Con Vos. Completo en el audio y en texto se pueden leer los principales ejes.

Fernando Rosso

@RossoFer

Lunes 3 de diciembre | 00:25

Foto/Enfoque Rojo
  •  Fue un éxito político indiscutible, un evento que salió perfecto, el Gobierno ganó un aire fenomenal, significó el relanzamiento del proyecto y de la campaña electoral con chances de victoria, el llanto del presidente Mauricio Macri al final de la puesta en escena en el teatro Colón fue una catarsis nacional que logró la empatía y volvió a enamorar al grueso de los argentinos. En definitiva, fue un triunfo en toda la línea y con todas las letras.

  •  Con afirmaciones como estas se manifestó la euforia embriagada que desplegaron los medios oficialistas obnubilados por los flashes de las luces del G20, la soberbia opulencia de lujosos almuerzos y cenas, los autos blindados de alta gama, los paseos de las primeras damas por la casona sanisidrense que pertenecía a Victoria Ocampo o por el museo Malba en la zona de exclusión. Y una vez más, vuelven a pecar de un optimismo a prueba de balas para con las perspectivas de Cambiemos después de la aparatosa cumbre.

    Te puede interesar: Argentina luego del show del G20: réditos simbólicos y sumisión real

  •  El evento llegó a compararse con los festejos del Bicentenario que, según estas particulares lecturas, permitieron el triunfo electoral de Cristina Fernández de Kirchner en 2011. Como si a aquellas elecciones las hubiese ganado una fiesta de Fuerza Bruta en la 9 de Julio y no el crecimiento a tasas chinas que experimentó el país en 2010 y 2011, gracias también a una economía internacional que se recuperó a golpes de anabólicos estatales que buscaban evitar un nuevo quiebre como el de Lehman Brothers en 2008.
  •  Hubo un documento de consenso, es verdad, pero que no tiene ninguna definición tajante en relación a los problemas importantes y quedaron muy marcadas las diferencias que tienen los principales actores. Pareció un acuerdo elaborado en Corea del Centro.
  •  La grotesca escena en la que el presidente de los EEUU deja literalmente pagando a un Macri en el centro del escenario con una desorientación casi delarruesca, grafica la relación contradictoria con el amo del norte: Trump es el mejor apoyo y a la vez el mayor problema. Fue clave para el respaldo del FMI a la Argentina, pero en paralelo – con su semiproteccionismo y regreso a un seudonacionalismo- es un actor central para contradecir los principios económicos con los que Cambiemos quiere “volver al mundo”. Además, en enero asume Jair Bolsonaro en Brasil que se postula como el aliado estratégico de EE. UU. y mejor alumno en el subcontinente. En comparación con el exmilitar brasileño, Macri podrá mostrarse como muy pronorteamericano, pero la delicada situación de la economía argentina no le permite ser lo suficientemente antichino.

    Podés leer: Macri festejó el insustancial documento de cierre de un G20 para el olvido

  •  El país, lejos del ciclo virtuoso de inversiones y crecimiento económico que habrá imaginado Macri cuando confirmó que la cumbre se realizaría en Buenos Aires, atraviesa una recesión violenta, una inflación incontenible, la pérdida sustancial del poder adquisitivo del salario, el aumento de la desocupación, de la pobreza y de la indigencia. Además, el país está encadenado a una deuda asesina y con imposibilidad de nuevos créditos en el mercado financiero internacional. Sería vano abrumar con las cifras que confirman este deterioro general, salen todos los días en diarios, portales, en la TV o en la radio.
  •  En términos de inversión concreta para el país, tampoco hubo novedades en el frente ni en las famosas 17 reuniones bilaterales que tuvo Macri con los visitantes ilustres. La ampliación de la potencial ayuda monetaria por parte China fue lo más significativo; ¿el resto?: supuestas promesas de avances en inversiones que están en curso, algunos miles de dólares norteamericanos (casi un vuelto, en relación al desembolso que fue a buscar desesperadamente el Gobierno al FMI) y, eso sí, la estratégica apertura del mercado chino para las cerezas argentinas.
  •  El grueso de los inversores dejó plasmada la duda central: no están seguros de la fortaleza política de Cambiemos hacia las elecciones del año que viene, o mejor dicho, perciben la disminución acelerada de su volumen político.
  •  El orden blindado de las calles también fue celebrado con euforia, después de la humillación y el escándalo del River-Boca que no fue. A tal punto que Patricia Bullrich se dio el lujo de pasar factura a las autoridades de la Ciudad y al renunciado ministro se Seguridad porteño, Martín Ocampo. Pero aquí hay menos mérito propio que gobernabilidad y tranquilidad generosamente concedida por los “opositores” domesticados que son muy desbocados por las redes, la TV o los medios, pero que (con algunas excepciones individuales) se borraron olímpicamente de las calles en la movilización central.

    Leé también: Detrás del G20: la crisis del orden liberal

  •  El Gobierno y sus voceros pueden disfrutar su minuto de gloria, pero mañana es lunes, se apagan las luces y queda la misma Argentina saqueada, ajustada y en crisis.





    Temas relacionados

    Cambiemos   /    Donald Trump   /    Mauricio Macri   /    G20   /    Internacional   /    Política

  • Comentarios

    DEJAR COMENTARIO