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Lino Barañao ahora amenaza con irse

Luego de las manifestaciones en todo el país contra el recorte presupuestario en ciencia y tecnología, Lino Barañao anunció su intención de no ser “cómplice de la destrucción”. ¿Oportunismo político?

Santiago Benítez

Dr. en Biología. Trabajador del CONICET - Miembro de la Agrupación Docentes e Investigadores de Izquierda.

Sábado 29 de octubre de 2016 | Edición del día

Entrevistado por Ernesto Tenembaum, el ministro Lino Barañao reconoció una “variación porcentual negativa” para el área que él dirige. Según el ministro, la principal preocupación de los investigadores es la disminución en el presupuesto de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, encargada de otorgar subsidios a la investigación. Según Barañao, que fue director de esta agencia entre 2003 y 2007 y ministro de 2007 a la fecha, ésta habría sido una situación repetida en varios presupuestos, pero era luego corregida durante la ejecución del presupuesto mediante reasignación de partidas o financiamiento externo.

Ante la insistencia del periodista sobre un recorte de un 32% respecto a 2016, el ministro expresó que contaba con el compromiso del presidente y el jefe de gabinete de que se lograría una compensación, pero debió reconocer que no hay antecedentes de una disminución tan importante. Contradictoriamente, Barañao explicó que ante una crisis el gobierno debe tomar medidas inmediatas para resolverla y “apagar el incendio”. Pero reconoció que en países desarrollados se invierte en ciencia y tecnología para generar empleos de calidad, lo cual parece no ser obvio para los políticos argentinos.

Finalmente, condicionó su permanencia en el cargo a tener el presupuesto adecuado y dijo que “no va a ser cómplice de la destrucción de algo que es tan valioso para el país”. Sobre la incorporación de nuevos investigadores, aseguró que continuarán las incorporaciones, pero no precisó si continuarán al mismo ritmo. Todo lo contrario, la insistencia en que el sector privado debe tomar trabajadores calificados (cuya formación es subsidiada por el estado), parece indicar que el recorte presupuestario se manifestará, entre otras cosas, en el ingreso de investigadores científicos.

El ministro parece desconocer que, además de necesitar financiamiento para las investigaciones, los trabajadores de la ciencia y la tecnología sufren, como la mayoría de los trabajadores del país, una caída en la capacidad adquisitiva de sus salarios. Y que a gran parte de esos trabajadores, como los becarios de CONICET, se le niegan derechos laborales básicos o se ven sujetos a precarios contratos de renovación anual, como es la situación de gran parte del personal administrativo.

Barañao se encuentra entre quienes conciben el rol de la ciencia como un estímulo a la inversión privada, lo que significa condicionar líneas de investigación a los intereses de sectores empresarios, como resulta evidente en el área de la biotecnología. Las protestas en todo el país que se dieron el pasado jueves demuestran que son muchos los científicos que no sólo se preocupan por su carrera y el monto de sus subsidios, sino que existe la preocupación por contribuir al desarrollo de la educación, la salud, la alimentación y los derechos humanos del pueblo trabajador.







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