Política

GENOCIDIO DE CLASE

Juicio a Mercedes Benz: hubo directivos nazis en la sede argentina de la automotriz

Así lo confirmaron nuevos testimonios en el juicio de lesa humanidad que se desarrolla en San Martín. Además mostraron la relación de la empresa con varios ejércitos latinoamericanos que integraron el Plan Cóndor.

Viernes 7 de junio | 11:54

Este miércoles se desarrolló una nueva audiencia en el juicio por el secuestro, torturas y desaparición de 14 obreros de Mercedes Benz durante la dictadura.

En esta oportunidad, ante el Tribunal Oral Federal N°1 de San Martín declararon Jorge Sosa, sobreviviente de Campo de Mayo, una asesora jurídica de la empresa, Rubén Aguiar, exburócrata sindical del Smata, y un extrabajador que fue parte de la “Comisión de los 9”.

En este juicio, que llega después de 43 años, no están imputados ninguno de los directivos de Mercedes Benz ni los dirigentes del sindicato Smata. Los imputados son los militares Santiago Omar Riveros, Eugenio Guañabens Perelló, Miguel Hugo Castagno Monge, Carlos Eduardo José Somoza, Carlos Francisco Villanova y Benito Ángel Rubén Omaecheverría, quienes serán juzgados por los crímenes de lesa humanidad cometidos contra 14 obreros de la automotriz.

El primero en dar testimonio fue Jorge Sosa, sobreviviente de Campo de Mayo. Estuvo secuestrado allí con tan sólo 18 años desde septiembre de 1977 y vio cómo una mañana, alrededor de las 6, eran bajados los obreros de Mercedes de un camión del Ejército. Recordó que mientras los bajaban a los golpes, los trabajadores gritaban que eran de Mercedes Benz.

El testigo, que tiene a su hermano desaparecido en la ESMA y que a su madre también la secuestraron y llevaron a ese centro clandestino, dio otro dato importante: cuando se acercó a la Conadep (creada por el alfonsinismo a la salida de la dictadura) a denunciar lo que había pasado con su familia, vio desparramadas arriba de una mesa unas revistas Gente y pudo reconocer en una de ellas a Alfredo Astiz, quien había participado del secuestro de su madre y lo apuntó a él con un arma en la cabeza cuando reventaron su casa. Pero además dijo haberlo visto en Campo de Mayo y que allí se reunían las juntas militares.

También relató que conoció durante su cautivero a Raúl D Sanctis, quien le contó que su compañera también había sido secuestrada y que estaba embarazada. Se trata de Myriam Ovando, quien dio a luz a una beba a la que llamó Laura Catalina, que recuperó su identidad en 2008.

Los nazis de Mercedes Benz

El segundo testimonio fue de Hilda Fernández, que tenía un importante cargo en el área de asesoría letrada de Mercedes Benz en la casa central de Avenida del Libertador en la Ciudad de Buenos Aires. Ella fue secretaria del exdirector de Asuntos Jurídicos de la empresa durante la dictadura, Rubén Pablo Cuevas. Este abogado y el exgerente de producción encargado de la planta de González Catán (La Matanza), Juan Ronaldo Tasselkraut, aportaron a los genocidas (junto a otros directivos) los nombres y las direcciones de las víctimas.
Fernández era quien confeccionaba los contratos que la automotriz tenía con el ejército argentino y con otros países latinoamericanos que fueron parte del Plan Cóndor, a los que les vendían las Unimog. En su declaración afirmó que “la empresa siempre tuvo contacto con el Ejército. Una mañana vi a un general que estaba al frente del Regimiento 602. Se llamaba Valín y había ido a ver a Cuevas”.

Ante la pregunta de la fiscalía de si recordaba alguna donación que Mercedes Benz haya hecho al hospital militar de Campo de Mayo, Fernández dijo que no recordaba. La pregunta apuntaba a la “donación” que la multinacional realizó en 1975 de un equipo de neonatología al hospital militar donde nacieron más de 200 niños y niñas en cautiverio.

Además la mujer reafirmó algo que los trabajadores y sobrevivientes de Mercedes Benz siempre denunciaron. Una de las querellas le preguntó si recordaba a una persona de apellido Mossetti, a lo que Fernández respondió “sí, por supuesto. Era uno de los directores alemanes de la empresa, a pesar de que no era alemán. El señor era un agente doble, tanto de Alemania como de los aliados, era un servicio de inteligencia en la época de la Segunda Guerra Mundial”.

William Mosetti había sido oficial al servicio de Benito Mussolini hasta que en 1943 se pasó al bando de Estados Unidos, cuando consiguió la ciudadanía y se alistó en su Ejército. Luego de finalizada la guerra había vuelto a trabajar para la petrolera Standard Oil, hasta que el 29 de abril de 1960, luego de que se lo enviase a la Argentina, la asamblea de los accionistas de la Mercedes Benz local lo eligió como Director General hasta 1975. Los trabajadores de la Mercedes Benz y el “Grupo de los 9”, que desafió a la burocracia del Smata en los 70, tuvo que enfrentar también a estos genocidas de la Segunda Guerra mundial en la empresa.

Pero Mosetti no era el único. Otros, como Adolf Eichmann, responsable de la llamada “Operación Final” en la que se asesinó a millones de personas durante el genocidio nazi, eran parte de la multinacional alemana.

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El Smata

En la audiencia del miércoles también declaró Rubén Aguiar, exdelegado de Peugeot y negociador del Smata en Mercedes Benz. Como todos los burócratas del gremio de los mecánicos, Aguiar también es “corto de memoria” cuando de recordar lo que hicieron en la dictadura genocida se trata. Nada recuerdan, ni de los compañeros secuestrados, ni de cuando los familiares de los obreros desaparecidos iban a pedir ayuda al sindicato.

 Tal como dijo en su testimonio, “los delegados y obreros de Mercedes Benz discrepaban con la forma de conducción del gremio, desconocieron la representación de Smata”.

A los trabajadores les sobraban motivos para organizarse de manera independiente a la Lista Verde del Smata, conducida por José Rodríguez a partir de 1975. Eso lo relatará en forma contundente Hugo Crosatto, extrabajador de Mercedes e integrante del “Grupo de los 9”.

El sindicato y la empresa eran exactamente lo mismo

Hugo Crosatto trabajó en Mercedes desde 1971 y hasta 1976. Se sentó frente al tribunal y explicó cómo eran las condiciones de trabajo en la planta de Gonzalez Catán. “La situación era resultado de lo que pasaba en el país. En el 73 el Gobierno firmó un Pacto Social por dos años, pero los salarios no aumentaron y los precios siguieron subiendo. Eso trajo mucho malestar. Mercedes tenía una comisión interna muy combativa que fue despedida en el 69. La fábrica estaba dirigida por la Lista Verde del Smata que generaba un gran descontento porque en realidad la función que cumplía era de representantes de la empresa y no de los trabajadores, siempre estaba de acuerdo con las posiciones de la patronal”.

Los trabajadores se organizaron y en el 74 ganaron las elecciones a delegados en los cien sectores de la fábrica. Crosatto explicó que eso fue una lucha con el gremio. “El sindicato tenía la costumbre de llevarse las urnas y siempre ganaban ellos. Pero nos pusimos firmes y les dijimos que se abran finalizado el escrutinio y con eso logramos ganar la interna. Ahí la empresa y el sindicato empiezan con presiones y a perseguir y amenazar directamente de muerte, los del sindicato iban a la fábrica con armas. El sindicato y la empresa eran exactamente lo mismo”.

Hugo Crosatto, ex trabajador de Mercedes Benz y testigo en el juicio
Hugo Crosatto, ex trabajador de Mercedes Benz y testigo en el juicio

El sindicato envió dos interventores a la planta de Mercedes, uno de ellos era Aguiar, el mismo que declaró en esa jornada. El otro era un burócrata de apellido Seyes.

Crosatto contó cómo se organizaban desde abajo. La fábrica estaba muy politizada, había compañeros del PST, del PRT, conservadores, radicales, peronistas. Armamos una sigla que se llamaba Coembra (Comisión de obreros y empleados de Mercedes Benz Argentina), que los unía a todos. Había un sentimiento de clase muy fuerte que dio sus frutos con los reclamos que tenían.

“En el año 75 había que firmar un nuevo convenio porque terminaba el Pacto Social y para el tratamiento de ese convenio elegimos una comisión paritaria de cinco compañeros, pero no pudo seguir porque los amenazaron y despidieron y quedaron Aguiar y Seyes. Firmaron el convenio a espaldas nuestras y esto hizo explosión. El 8 de octubre nos autoconvocamos en asamblea y pedimos que hayan elecciones a lo que el gremio se negó, entonces en asamblea conformamos la Comisión de los 9”, relató Crosatto.

Y explicó cómo en el convenio del 75 firmado a espaladas de los trabajadores en su artículo 29 la empresa, el gremio y el ministro de trabajo Carlos Ruckauf dejaban sentada su posición. Ese artículo establece la creación del Fondo Extraordinario que se suponía debía estar destinado al financiamiento de obras de asistencia y acción social a favor de los trabajadores. La misma cláusula figuraba en los convenios de muchas otras empresas del sector, como Ford, también señalada como cómplice en la desaparición de sus trabajadores.

La lucha en plena dictadura

En mayo de 1976 los trabajadores de Mercedes se enteraron que se llevaron a José Martín de su puesto de trabajo. Exigieron hablar con el jefe de personal para que explicara cómo la empresa permitió que se lleven al compañero e hicieron responsable a Mercedes por Martín.

Los trabajadores de Mercedes tenían un compromiso, si tocaban a un compañero había que salir a buscarlo y hacer responsable a Mercedes Benz.

En asamblea decidieron movilizarse al Regimiento 3 de La Tablada, donde pensaban que podían haberlo llevado. Fueron más de 500 trabajadores. A los diez días Martín fue liberado. Cuando llegó a su casa, había un telegrama de la empresa con fecha del día anterior, en el que que le daban 15 días de vacaciones.

Snuck, el nazi jefe de sector en Mercedes

Crosatto también habló de los nazis que eran parte de cargos jerárquicos de la empresa y sobre como estaban infiltrados desde antes del 76, lo que muestra que la empresa era parte de la preparación del golpe.

Crosatto continuó su relato: “Ya en enero de 1974 mi jefe de sector, un exnazi de apellido Snuck tenía una lista con nombre de trabajadores que éramos activistas y clasistas . Los milicos estuvieron pero las que dieron los datos fueron las empresas, está demostrada su responsabilidad”.

La próxima audiencia será el miércoles 12 de junio a las 9:30 en los Tribunales Federales de San Martín (Pueyrredón 3728)







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