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Instituto Elisa Harilaos intenta expulsar a un alumno de la villa 1-11-14

A causa de una pelea, a unas cuadras del establecimiento, la escuela le comunicó a la familia de uno ellos que si no lo cambia de escuela será expulsado. La familia y compañeros denuncian discriminación.

Constanza Rossi

Licenciada en biología - docente de la agrupación 9 de Abril

Martes 27 de septiembre de 2016 | Edición del día

El “Instituto Elisa Harilaos”, ubicado en la calle San Pedrito al 1300 en el barrio del Bajo Flores, es una escuela privada a la que asisten los hijos de varias familias de la villa 1-11-4. Con un mucho esfuerzo pagan la cuota mensual que es menor a otras privadas debido a los millonarios fondos que recibe del Ministerio de Educación de la CABA. Mientras 11.000 chicos se quedaron este año sin vacante en las escuelas públicasel gobierno de la CABA transfiere recursos a una escuela de culto católico que selecciona a sus estudiantes con exámenes de ingreso y, como nos muestra el caso de Adrián, observa y sanciona con mayor vigor a las familias de la villa.

Celeste, la tía de Adrián, nos cuenta lo ocurrido:

“Adrián cursa el 4°año en el Instituto Elisa Harilaos, hacía tiempo que venía siendo hostigado por un compañero que le decía “negro villero”, “transa” y cosas como esas. El jueves 15 este compañero junto a otros dos estudiantes de la escuela lo siguieron a Adrián insultándolo, hecho que terminó en una riña. Pasados unos días, parece que la familia del compañero de curso se acercó a la escuela a contar lo ocurrido y la conducción tomó la determinación de exigirle a la mamá de Adrián que lo cambie de escuela. El accionar de la escuela es una muestra total de prejuicios y discriminación”

Un grupo de compañeros de curso, llenos de bronca por lo ocurrido le propusieron a la familia de Adrián armar una página en Facebook “Todos podemos ser Adrian Garay” para denunciar el caso. A partir de estas denuncias y para evitar un escándalo, el día lunes 26 la conducción le propuso a la familia de Adrián cambiarlo de curso. Para la familia de Adrián y sus amigos esta propuesta mantiene la actitud discriminatoria, en ningún momento se convocó a los adolescentes a expresar sus posiciones e intentar resolver el conflicto a través del diálogo. En su lugar, se le ofreció a Adrián cambiarse a un curso de otra especialidad para lo que tendrá que rendir 8 materias libres, además de dejar de cursar junto a sus compañeros. Mientras, el otro adolescente del conflicto no ha sido cuestionado.

El caso provoca una gran indignación entre los compañeros y compañeras de Adrián, quienes comenzaron una campaña con afiches y por Facebook. Al preguntarles que sentían frente a lo ocurrido nos contaron:

“Hay muchos de estos casos en el colegio, porque sos “negro”, vivís en una villa, no tenés plata y banda de giladas pasa esto. Te terminan discriminando porque vivís en una villa, te dicen “chorro”, “fisura” o lo que fuese. No se porque ahora el colegio actúa así, siempre hubo peleas y suspendían a los chicos un día o dos. Vamos a hacer todo lo posible para que Adrián vuelva porque es injusto que hagan esto.”
“Yo siento que es injusto, hay muchos chicos que se pelean en el colegio y no hacen esto. Adrián es un pibe re querido en el colegio, no se merece esto, él se merece terminar el secundario, sus estudios.”

Durante lo que va del año la pobreza en Argentina ascendió al 34,5%, hace tres años diferentes organismos declararon que 275.000 personas viven en villas y asentamientos en la CABA. Vivir en la villa implica tener acceso limitado a servicios básicos como cloacas, electricidad, gas natural y recolección de basura; así como convivir con mafias que se enfrentan a tiros y secuestran chicas en complicidad con las fuerzas de seguridad y el poder judicial. No es casual que en momentos de crisis asciendan los discursos y reacciones xenófobas y discriminatorias como venimos viendo en los medios de comunicación.

Las escuelas deberían estar denunciando las condiciones de vida a las que está sometida casi la mitad de la población en lugar de mirar prejuiciosamente a quienes viven en las villas e intentar expulsar estudiantes en lugar de resolver los conflictos. Es necesario que la conducción del “Instituto Elisa Harilaos” se siente con los adolescentes y sus familias en una muestra de diálogo y busque una solución adecuada para todos.







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