Cultura

CIUDAD DE BUENOS AIRES

Cae la noche tropical: ATR con Puig, Nidia y Luci en el teatro San Martín

Una maravillosa versión teatral de la última novela de Puig. Leonor Manso e Ingrid Pelicori se ponen en la piel de las memorables Nidia y Luci. Esta semana son las últimas funciones del año, después de una temporada a sala llena. Aquí una reseña, con las voces de actrices y director.

Miércoles 5 de diciembre | 12:36

Fotos: Carlos Furman

Versión teatral: Santiago Loza, Pablo Messiez. Intérpretes: Leonor Manso como Nidia, Ingrid Pelicori como Luci, Fernanda Orazi como Silvia. Escenografía: Mariana Tirante. Vestuario: Renata Schussheim. Iluminación: Gonzalo Córdova. Dirección: Pablo Messiez. Teatro: San Martín. Duración: 105 minutos.

En el Complejo Teatral San Martín de la Ciudad de Buenos Aires se puede ver por estos días una maravillosa versión de la última novela de Manuel Puig, Cae la noche tropical, publicada originalmente en 1988.

Pese al éxito a sala llena, que obligó a organizadores a ir agregando fechas, entre el jueves 6 y el domingo 9 de diciembre se realizarán las últimas funciones, debido a que una de las actrices ha sufrido un accidente y debe operarse. Vaya esta reseña para que, quienes puedan, se apresuren a guardar uno de los últimos lugares.

El afecto disfrazado de chisme

Así como el texto original, la obra versionada por Santiago Loza y Pablo Messiez se mueve a partir de los diálogos aparentemente chismosos que entablan dos hermanas octogenarias, Nidia y Luci, interpretadas por Leonor Manso e Ingrid Pelicori.

Las dos son argentinas. La segunda hace años que vive en Río de Janeiro, en un departamento lleno de plantas voluptuosas que Mariana Tirante ha reproducido a nivel de detalle en el escenario del San Martín. La acción comienza cuando Nidia decide viajar a visitar a su hermana luego de haber atravesado una tragedia personal. Nidia entra a la obra vestida de negro y contrasta con los vestidos floreados de una Luci ya acostumbrada a pasear por las playas de Leblón.

“Lo que más me gusta de Luci —comenta Ingrid, su intérprete— es su humor, su fantasía, su gusto por los relatos y por darle a su hermana esa salvación a través de la fantasía de los cuentos, que son chismes pero también son cuentos que ella de algún modo adorna, inventa… ella trata a través de la ficción trata de rescatar a Nidia de esa tristeza con la que viene luego de la muerte de su hija, así que ese gesto amoroso me gusta muy particularmente de ella”

Es que Luci le cuenta a Nidia las historias de Silvia, interpretada a su vez por Fernanda Orazi. Silvia es la vecina del piso de arriba —también montado en la ambiciosa escenografía— y viene confiando a Luci los pormenores de un rollo de amor, desamor y desengaño con un brasilero que conoció en el hospital, mientras se recuperaba de una enfermedad grave.

A través de las historias que cuenta Luci, Nidia empieza de a poco a dejar los vestidos negros, a enamorarse del sol carioca, a vestir colores…

“Por supuesto que me encariñe con Nidia”, nos dice su intérprete Leonor Manso. “Me parece algo maravilloso el periplo del personaje porque ella va a ver a su hermana con un gran dolor, y en el transcurso del vinculo con su hermana, con las plantas y también por toda la novela que le cuenta su hermana de la vecina, ella puede calmar su dolor. Y después el gesto maravilloso que tiene teniendo 80 y pico de años, que ella decide por si misma que cómo va a pasar su último tiempo sobre la tierra y establece el vínculo con la vecina. A esa edad tiene deseo y sigue cumpliendo con ese deseo que tiene”

Así, las tres personajas están buscando, de un modo u otro, afecto y esperanza. Silvia, que aparece en principio en boca de Luci pero luego toma el escenario por cuenta propia, está buscando equilibrar la independencia propia de una mujer profesional y de izquierda (es una psicóloga exiliada de Buenos Aires por persecución de la Triple A) con la necesidad de compañía, afecto y oportunidades para disfrutar una sexualidad que está lejos de pasar a valores. Como suele ocurrir en las novelas de Puig, los hombres heterosexuales no suelen estar a la altura de estas búsquedas femeninas.

“Hay una decisión escénica que me parece muy acertada —comenta Fernanda Orazi, que interpreta a Silvia— y es que, mientras ellas hablan de Silvia, tenemos el cuerpo de Silvia en escena alojando toda esa información sin resistencia hasta que al fin habla. Silvia debía ser, en principio, más un producto imaginable por ellas dos sin perder toda la realidad de alguien que sufre y que no entiende (aunque parezca evidente) por qué le pasa lo que le pasa. Luego, cuando Silvia pasa al mundo de Nidia es alguien más real a quién todos sabemos que le han pasado todas esas cosas que se cuentan, pero no hace falta que eso "se cuente" en su modo de estar. Tenía muchas ganas de entregarme al desafío de hacer pasar a la Silvia de Puig a través de la actuación”

Mientras comentan estas batallas de Silvia contra la soledad, Nidia y Luci batallan a su vez con el paso del tiempo, con las tristezas vividas y acumuladas y con hijos que las tratan un poco como niñas que no pueden valerse por sí mismas. Ellas dos, cada una desde una personalidad muy marcada que las actrices han logrado poner en escena de modo excepcional, remontan los achaques del cuerpo y desafían los discursos que dan la vida por terminada cuando se llega a cierta edad.

“Pocas obras tienen en el centro la vejez de principio a fin, poner la vejez en el centro de la escena resignifica toda la partitura, la melodía, el sonido y el movimiento de la vida, por eso es tan conmovedora la experiencia”, detalla Fernanda.

Ingrid agrega: “Pienso que lo fundamental de la novela y de la versión teatral está en esos tantos temas que hay en el texto: el paso del tiempo, la vida, la muerte, la Argentina, todos tratados a través de este vínculo amoroso de hermanas. Los vínculos son ese lugar de vitalidad y de refugio. Pienso que también la obra tiene para decir que siempre, a cualquier edad, es posible tener nuevos proyectos, deseos, ilusiones, que es lo que termina ocurriendo con el personaje de Leonor que se emancipa de su hijo y hace lo que ella desea”

El desafío de versionar a Puig y el afecto del público

Para el director, Pablo Messiez, la puesta en escena se trata justamente de un deseo y una ilusión largamente esperada. “Desde que leí la novela (hace 30 años) fantaseaba con verla o hacerla en teatro. Volví al proyecto un par de veces en Madrid (en donde vivo desde hace 10 años) hasta que finalmente se concretó en Buenos Aires. Fue un trabajo de transposición largo. Primero con Santi Loza -a quien invité al proyecto después de trabajar con él en una puesta de “He nacido para verte sonreír” que hicimos en Madrid. Santi hizo un primer trabajo de condensación del material, y luego juntos trabajamos la versión a partir de ese material. Finalmente, con las actrices fuimos en ensayos probando la versión y modificando alguna cosa según lo pidiera la escena.”

La versión teatral preserva el estilo inconfundible de Puig, el eje en el diálogo y también la irrupción de géneros considerados “menores” como el chisme o “extraliterarios”, como el reporte de un vuelo de Aerolíneas Argentinas. Con estas formas todavía hoy sumamente originales de narrar también se desarrolla la escena en el San Martín.

El producto final es una joya imperdible. Así parece entenderlo el público que viene llenando las funciones una tras otra. Según Pablo, “con el público está pasando algo alucinante. Agotando funciones con un fervor y un amor que nos tiene conmovidos y conmovidas”.

Leonor agrega que “creo que la reacción del público tiene que ver con los sentimientos que despiertan los personajes de Puig: ese vínculo fraternal, la fantasía, el relato, el cuento y estas dos viejitas que nos despiertan lo mejor de nosotros. Yo siempre digo que tanto nosotras como el público salimos más buenas luego de la función, porque lo que moviliza son sentimientos no tanto a la orden del día, devaluados, como el amor fraternal, el impulso de vida y que mientras hay vida siempre hay deseo. Creo que esta es la última novela de Manuel y es maravillosa, es un canto a la vida y al amor”

“Siempre digo que el aplauso no es el de gente que opina que es un buen espectáculo, es el aplauso de gente que pasó un momento bueno” -suma Ingrid. “Hay algo de agradecimiento por ese momento, es un aplauso muy amoroso, muy afectuoso y creo que eso es lo que sin duda y sin engaño le pasa a la gente con la obra y también por supuesto el boca a boca: por eso anda tan bien y se llenan las funciones, eso solo ocurre cuando la gente lo recomienda mucho”.

Así que a no perderse las últimas funciones. Para todos los fanáticos de Puig, cita imperdible. Y para quienes no conocen aún al autor, una buena oportunidad para meterse en su mundo de drama, humor, deseo y ternura.







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